domingo, 1 de mayo de 2011

Maneras de vivir


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 Cuando terminé de dibujar esto se me vino a la memoria la biblia que me hicieron comprar cuando hice la catequesis. Si soy sincera, no la toqué demasiado, 
exceptuando la parte de atrás del todo donde aparecían concepciones 
de lo que era el mundo para diferentes culturas...y yo lo flipaba. 
¿Cómo podía alguien creer que el mundo era plano 
y acababa en precipicios mortales? 
¿o que estaba sostenido por columnas y dividido en varios niveles? 
¡¡o incluso sujetado por alguien!! 




Tratar de entender esto me divertía y me hacía pensar el  atraso científico 
de hace miles de años, el avance del conocimiento hasta nuestro días y su futuro. 
Si para ellos era una verdad que el mundo era así y se equivocaban, 
¿es una verdad para nosotros y estaremos equivocados? 
Quizás ya no haya un mundo por descubrir (o eso pensamos),
 pero hay un entorno infinito que nos rodea y se escapa de nuestros límites cognitivos. 




Puede que dentro de unos milenios haya alguna civilización partiéndose el culo 
con nuestra forma de entender la vida, el mundo y el universo y una niña pequeña 
que cree estar en poder de una verdad absoluta que antes no existía.

viernes, 29 de abril de 2011

nociones del ser

Quizás ella no necesite una vida como los demás....o precisamente sea eso lo que 


necesita. Una vida diferente. Las horas, los días que trazan el camino que seguimos 


son las horas y los días que ella pierde (aprovecha, disfruta, vive) en dibujar 


laberintos. El sol que sale, el sol que se pone, la luna que aparece y desaparece, todos la acompañan.





sábado, 12 de marzo de 2011

Al fin y al cabo, ¿qué es la perfección? nada, absolutamente nada. Y no, no voy a decir eso de "eres perfecto para aquella persona imperfecta que es perfecta para ti" o algo así, porque no es verdad. El concepto de perfección ha variado muchísimo a lo largo de la historia. Por ejemplo, la mujer perfecta antes era gorrrda y como quien dice "bien criá" y ahora pues mira oye, ahí queda la cosa (entre huesos). Igual que este ejemplo hay muchos que conciernen a la concepción del ideal de todo lo que nos rodea... ¿no debería ser la perfección un concepto estático e inamovible, imposible de alcanzar y ni siquiera de imaginar?

 No sé, usamos esta palabreja muy a la ligera y de una forma bastante trivial, sin pararnos a pensar en la categoría que le otorgamos a esa cosa/persona cuando decimos "es perfecta". Eso sí, se trata siempre de algo bueno, bonito y beneficioso eso de la perfección (¿?)... 

Pero rizando el rizo, una vez mundanizado el concepto, asumiendo que como la perfección en su estado más puro es imposible siquiera de imaginar y que por tanto usamos subperfecciones cambiantes y determinadas por los individuos...ahora cabe preguntarse, ¿la perfección debe referirse obligatoriamente a un ideal positivo? puede ser que si, y de hecho es lo primero que se nos viene a la mente cuando pensamos en ella, pero...¿y si pudiese ser algo negativo, que aquello más conveniente o ideal resultase perjudicial o fuera de los límites de la bondad?

lunes, 28 de febrero de 2011

QUÉ MOVIDA EN LATINA TURNER

Pues eso, ¡qué movida! y es que Elena, una chica de clase que tiene unos señores cojones gitanos, decidió celebrar su 20 cumpleaños con todo el rollo de la movida madrileña de los 80´s, y allí que nos fuimos todos con nuestro horterismo ilustrado a por los copazos a cinco pavos que nos dijo que habría (y que hubo, palabra de consumidora)


 Mirad, esta es Elena en su máximo esplendor ochentero

El camino hasta el sitio este (me encantaría decir donde estaba, pero oye chico, ni me acuerdo...cerca de Ópera, creo) fue por así decirlo, peculiar. La gente que nos miraba dudaba entre si lo que veía era un grupito de buen rollito yendo a una fiesta de disfraces o algo así o una (re)colección de putas de las calles más oscuras de Madrid. 
 La noche siguió, nos riñeron por salir a fumar demasiado sin consumir dentro y ser escandalosos en la calle (estábamos muy metidos en nuestro papel de yonkis callejeros como para ser conscientes del volumen de nuestro jolgorio juvenil), pero nada pudieron hacer para evitar nuestro momento de efervescencia colectiva, hasta que a las 4 a.m cerraron las puertas del local y seguimos la fiesta dentro, super ilegales y malotes.

Dentro había disfraces para todos los gustos y tipos de horterismo; desde zapatos muy jartos rosas (sólo encontré tres, así que aún sigo en el dilema de si era una tía con tres piernas o dos amigas y una coja...ojalá sea lo primero, que ídola)a otras mierdas y variedades como pelucas del maquinista del tren de la bruja. Hubo un momento en el que de repente todo el mundo empezó a despelotarse...ahí se veían tanto tetas femeninas enfundadas en los sujetadores más extravagantes cono tetillas masculinas que se escapaban de las camisas cortadas por todas partes que llevaban los tíos. Además, había dos tías disfrazadas de yonki, con sus respectivos cartelitos pedigüeños: "ya no me meto, darme para pipas" y "mi camello me ha dejado, busco caballo".
                  











A eso de las 5 am Nava, la Barreiro y yo decidimos irnos, aunque la fiesta aún seguía en el local este, pero queríamos pasarnos por la fiesta de disfraces del Chami, que oye mira, ya que íbamos con esas pintejas, había que aprovecharlas un poco más. Así que sobre las 5.30 estábamos en la puerta del Chami intentando colarnos... y lo conseguimos. En definitiva, fue una noche cojonuda. ¡ay que síndrome chica!

sábado, 26 de febrero de 2011

Colillas, caleidoscopios y el mañanaqueserá

A veces uno tiene la sensación de que la vida lo coge, le da vueltas sin parar, pero no termina de llevarlo a ninguna parte; justo como esa colilla que rodaba sobre sí misma al final de las escaleras mecánicas del metro de Callao.

Pero quizás tenga que ser así, que la vida no es más que eso, rodar; rodar de aquí a allá y el final... ¿que más da? El final solo significa parar, así que no debe ser tan importante.

Cada vuelta, cada giro, cada tumbo, cada ascenso, cada descenso... no son más que azares, circunstancias , pura casualidad que nos cambia, nos renueva para  bien o para mal, eso es lo de menos. El caso es que nunca se es igual en una vuelta que en la anterior. Como quien de niño mirara por un caleidoscopio y fascinado por lo que contemplaba tratara de buscar la misma figura. Imposible. Nada vuelve a ser como era, el más mínimo movimiento produce el cambio. El cambio, la vida, el paso del tiempo...llámalo como quieras. ¿Y no es maravilloso? Saber que hoy, no será ayer, y que mañana, mañana será diferente. Y dar mil vueltas, como la colilla en las escaleras mecánicas, y ver una imagen diferente cada vez que miras por el caleidoscopio y salir a la calle y saber que hoy, no se volverá a repetir.